Porque bien sabemos las dos: ni el tiempo, ni la distancia, es capaz de borrar una amistad tan grande, tan única en todos sus aspectos.
Puede que muchas cosas se olviden a lo largo de nuestras vidas. Para recordarlas, basta con una galleta de caramelo, un cappuccino venti y una amiga con la que compartir infinitas conversaciones, sobre cualquier cosa, sin cansarte nunca. Y sí, esa persona, esa amiga eres tú, María Gil. Quiero que sepas que jamás olvidaré todas esas conversaciones que comenzaba así: "No te lo vas a creer, tengo una nueva adquisición.."
No hay comentarios:
Publicar un comentario